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671 Palabras
La oficina quedaba bastante lejos de la casa de Tara, Emilia sin darse cuenta tomaba la mano de Tara. La mano de Emilia era más grande qué la de Tara, pensó alegremente. Emilia era la primera vez qué se vestía con ropa de marca, y en especial tan cara cómo lo es Valentino. Su vestido era rosa le llegaba ligeramente a sus rodillas, su cabello estaba recogido con una coleta y tenía dos mechones sueltos. Y su boca roja, no importaba en dónde vaya Emilia, no se sentía ella misma sin su labial rojo. -¿Estás bien?-preguntó. Tara tomó su móvil, mientras recibe correos electrónicos. Emilia suspiró. -¡Demasiado!-respondió, cabizbajo. Tara acomodo su camisa -¡Llegamos, Lia!-dijo alegre. Emilia, se estaba poniendo nerviosa. -¿Porqué, Lía?. Tara bajo del auto y abrió la puerta. -Es un apodo, sólo yo puedo decirte así... ¿Te molesta querida?.-miró fijamente sus ojos negros. -Es hermoso. Emilia negó con la cabeza, y se paró junto a ella. Sus manos temblaban y sudaba, Tara adoraba ver sus mejillas rojas. "simplemente adorable" pensó. Pov Emilia Tara me observaba podía sentirlo esa mujer con sólo verme de lejos podía sentir toda esa tensión, deseo sus manos alrededor de mi cuello, sus manos bajando lentamente por mi abdomen, cómo corre mi braga y como se hunde en mi con su lengua. Que mujer más atractiva , dominante y pervertida estoy cumpliendo cada fantasía qué jamás pensé tener. Quiero qué me pegue contra la pared apoye su mano en mi cuello, me de una bofetada , qué ate mis muñecas y me ahogue con sus pechos, Dios mío está mujer me enloquece puedo sentir cómo me mojo de sólo pensarlo. Estamos trabajando Emilia concentrada. Tara se acercó a mi oído sentí sus uñas por mi mejilla, no evite sonrojarme. -¿Qué pasa, qué me observas tanto?-pregunto juguetona-Ve a mi oficina y quiero que te desnudes -balbuceo, sentí mi cuerpo arder. Entre rápidamente Tara fue atrás mío cerró con seguro las ventanas de su oficina eran negras, seguramente no es la primera vez qué lo hace mierda tengo que calmarme. Sentí cómo sus manos pasaron por mi espalda. -Estaba pensando en lo hermosa qué eres, en cómo quiero ser castigada y tocada por ti... en cómo se sentiría tú lengua en mi interior.-dije, sin pensar ella me regalo una sonrisa coqueta sentí mis mejillas rojas. Ella quito mi vestido y sosten dejando mis pechos al aire, beso mi cuello , luego el óvulo derecho, mierda qué bien se siente. -Eres una pervertida-comento divertida, apretó mis mejillas con sus suaves manos-¡Necesitas una lección!-exclamo, me dio una bofetada la arrincone contra la pared. Tara me observaba con sorpresa no esperaba esa reacción. De un tirón le saque la camisa dejando sus pechos al aire, Dios son tan grandes los apreté con mis manos y pase mi lengua abrí la boca empecé a chuparlos , mordisquiar y apretar. Tara tomó mis manos poniéndolas atrás de mi espalda, me apoyo contra su escritorio abrio él cajón y me ató con una cinta negra. -¡Mierda!-maldije , ella me dio una nalgada fuerte -¡ahhh, me encanta!-grite, ella me dio otra más fuerte qué la otra. Bajo mis bragas tomó su celular. -¿Puedo mostrarte el arte qué deje acá atrás?-pregunto, ella bajo y empezó a mordisquiar mi culo. Asenti ella volvió a nalguearme senti escuche el ruido de su teléfono, paso su lengua por toda mi vulva mientras estaba apoyada en su escritorio , se sentía super bien el frío de la mesa de vidrio. -Se ve muy bien. Tara beso mi trasero. -Seguimos en casa tengo algo preparado. pasaron las horas y me encontraba nerviosa no podía evitarlo esa mujer me encanta y ella lo sabe perfectamente ojos ella me tiene hipnotizada. —Tienes qué estar desnuda... apenas llegues a casa quiero qué te saques todo y te vendes los ojos. bajamos del coche y ella me arranco el vestido apenas cruzamos la puerta.
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