Esa noche, Nyxara se durmió con el corazón acelerado por todo lo que había pasado. Pero cuando el sueño la envolvió… no encontró descanso. La oscuridad se abrió bajo sus pies. Y de pronto estaba allí: **En una tierra lejana. Un lugar que jamás había visto… pero que su corazón reconocía.** Lúmeryth. Un valle inmenso se extendía frente a ella, cubierto de hierba azulada que brillaba como cristales bajo la luz de una luna gigantesca. Montañas negras rodeaban el horizonte, altas como murallas de obsidiana. Y en el centro del valle… Un arco gigantesco de piedra blanca, agrietado, derrumbado en partes, irradiando una luz tenue desde sus fracturas. Un portal. Roto. Dormido. Nyxara dio un paso hacia él, cautelosa. Su respiración salió en una nube blanca, el aire era helado, antiguo.

