Clara —¿Hola? —Salude en voz alta esperando encontrar a alguien. —¿Dónde estoy? —Miré a mi alrededor. El piso gris olía a pino, las paredes blancas estaban totalmente desnudas, no había muebles ni nada que me hiciera reconocer el lugar. Una pequeña risa del otro lado de la habitación llamó mi atención, había escuchado esa risa antes, hace algún tiempo, cuando mi vida era perfecta. Me deje guiar por su risa, mis pies caminaron uno frente al otro hasta atravesar el umbral de madera, dos pequeños puf se encontraba frente a un televisor. Una chica estaba sentada en uno de ellos, su pelo castaño se encontraba suelto, sus piernas cruzadas y desnudas, una remera grande y blanca, dejaba en manifiesto su pequeño cuerpo, observé sus manos donde descansaba un control remoto. La cinta dejo de corre

