La lengua de Theo entró en su boca de manera seductora. Emma permaneció en su brazo soñadoramente, pero cuando sintió su mano debajo de su falda, se estremeció y lo empujó. Theo la miró y preguntó. _ ¿Qué pasa?. _ Bueno, yo... Oh, ni siquiera me quité los zapatos. Ella escapó lentamente de su abrazo y se concentró en quitarse los zapatos. Pero como llevaba un par de tacones altos, solamente le tomó tres segundos quitárselos. Cuando ella se negó a mirarlo y jugueteó con su falda, Theo le sostuvo la cara suavemente y la hizo mirarlo. Theo preguntó. _ ¿Qué pasa, Emma? Por favor dímelo. ¿O podría ser que te resulte incómodo hablar conmigo ahora?. Esto era en parte cierto. En el pasado, sentía que podía decirle cualquier cosa, pero ahora… Se sentía fuera de su alcance. Tampoco sabía cóm

