CAROLL El dolor en mi pecho no desaparece, me siento sucia, la persona más asquerosa de todo el planeta, he tallado mi cuerpo como quince veces, enjaboné, lavé, hice lo mismo una y otra vez, pero, aun así, esta sensación nauseabunda no se quita. Me cala hasta los huesos recordar lo perra y enferma que es la mujer que me dio la vida. Respiro con dificultad, creo que he estado demasiado tiempo bajo la regadera. De cualquier manera, hoy pude evitar a mi madre, debido a los dolores que la han mantenido en un sueño obligatorio, sé que no debería desear la muerte a las personas, mucho menos la de ella, pero en el fondo, deseo que desaparezca, que deje de respirar. Ella debe morir para que yo sea feliz, es algo que aprendí con el paso de los años. Cuando me enteré de su enfermedad, no sentí

