CAROLL “Marie” He salido con muchos chicos, desde atletas hasta descerebrados, idiotas con los que solo me besaba y dejaba que me tocaran, hasta imbéciles que me engañaban, dos llegaron a golpearme, pero nunca había sentido esta clase de dolor en el pecho, esta punzada lacerante que me impide mantener mi respiración estable. Era mi primera vez, se supone que sería perfecto, él me lo prometió, y pese a ello, el final… no me gustó. Me duele todo el cuerpo, caminar es incómodo, me dolió la intromisión de su pene, y encima la sangre que mancha mis muslos no ayuda mucho. —Caroll —me detiene. —No me toques —me suelto de su agarre. Mis ojos se fijan en la estúpida manta que trajo para el picnic; la agarro y envuelvo mi cuerpo en ella. —¿Qué haces? —Es obvio, no quiero que me veas de

