capítulo 2

2423 Palabras
Alessia: El día avanzó de manera normal, a la hora de almuerzo decidí llamar a Aitor, él era importante en mi vida, y no quería que ninguno se sintiese mal, lo que era prácticamente imposible. No me gusta a la idea de verlos discutir, menos por mí. La llamada la contestó después de dos tonos. — Hola Aitor, ¿cómo estás? — Hola guapa, estoy en la clínica santa Elena, mi padre está muy mal — suspiro— supongo que lo sabias. — Si, las malas noticias vuelan— dije tratando de evitar conflictos. — Supongo que Nona es su mensajera, supongo que hasta para eso es un cobarde. — Aitor— hable rendida. — Ale, no me pidas que lo admire, es mi hermano mayor, el cual me abandono justo después de la muerte de mi madre, y como olvidar, me quito a mi novia. — Me gustaría que volvieran a ser buenos hermanos, no me gustan estas discusiones, siento que estoy distanciándolos. — ¿distanciándonos?, — se ríe al otro lado de la línea —no te equivoques Ale, jamás fuimos unidos, y si quieres tratar de reparar algo que lleva roto años, suerte con eso. — Es tu hermano. — Yo perdí a mi hermano a la misma vez que perdí a mi madre. No discutiré esto contigo, iré a ver a mi padre, te quiero Ale. Cortamos la llamada y Nora solo me observa. — ¿Todo mal? — Es difícil, no quiero estar en medio de las discusiones de ellos... — Eso es difícil, ellos tenían sus problemas antes de conocerte, simplemente se imparcial y deja que las cosas fluyan. Tocó mi cabello resignada. — Vamos a comer muero de hambre. — Nora apresura el paso. — por cierto, queremos hacer una comida con Cris en nuestro departamento nuevo, estas invitada. — ¿Dann va? — Obvio. —dice con una sonrisa. — No lo sé Nora, la última vez que nos juntamos en un departamento no fue mi mejor noche. — Lo sé, pero esta será una buena noche, por favor Ale, eres mi mejor amiga. — OK, pero solo cenare y me volveré a mi casa, debemos repasar los procesos clínicos. — Lo sé. — voltea los ojos. El día pasa de manera rápida, estamos en clínica aun repasando procesos administrativos y explicándonos el ingreso de pacientes hacia el área clínica. Dann pasa algunas veces por clínica, por lo que se rumorea le gusta ver que todo marche bien. Me encanta que nuestras miradas se crucen, aparecen aquellas mariposas que volví a experimentar cuando lo volví a verlo después de largos meses. La noche cae y por fin llegó a mi casa, busco ropa linda para poder ir a la cena que Cris y Nora organizaron. Me decidí por unos jeans negros y un polerón de chándal corto, que deja ver mi ombligo. Me maquillo y arreglo mi cabello, lo dejo liso y me observó al espejo. Espero que Nora venga por mí, pero me sorprende escuchar una bocina y ver un Audi n***o. La ventanilla baja y veo a Dann en el lado del piloto. Respiro hondo y tomó mi cartera y salgo. Él sonríe al verme y se marca esa estúpida sonrisa que me derrite. Me subo al coche y lo observo sonriente, pero no digo nada, no se como seguir con esto, ayer nos besamos y hoy muero por repetirlo. — Pensé que Nora venía por mí. — dije por fin hablando, pero mi tono sonó mas distante de lo que quería. — Cris me llamo y dijo que a Nora ya no le cruza el cinturón del auto, por lo que me pidió que viniera por ti. Asentí y evité su contacto visual, no quería ser la que saltara encima de él. — ¿Que pasa ahora no me miras? — bufa molesto. Mi mirada se va hacia sus lindos ojos y suspiro. — No sé cómo siguen las cosas después de aquel beso, ayer estabas mal y me deje llevar. —¿Ayer estaba mal? — Si, tú estabas pasando un mal momento y yo... — ¿Lo hiciste por lastima? Me quedo en silencio, no quise decir eso, pero no sé cómo rectificarme. — No quise... — Déjalo así, ya me quedo todo más claro. Abrocha tu cinturón. Maneja en silencio y sé que será una larga noche. Hay un silencio incómodo mientras el auto avanza y trato de manipular el radio, pero él me detiene. — No estoy de ánimo para escuchar música, además ya estamos por llegar. Mi corazón se encoje ante la distancia que interpone entre nosotros, definitivamente no era lo que tenía en mente. Llegamos y estaciona su coche. — Dann...— intentó acercarme para hablar con él. — por favor, ¿podemos hablar? — Mira Ale, nunca he sido de los hombres que dan lastima, no voy a empezar con esto ahora, si estabas ahí esa noche por lástima, hubiese preferido estar solo. Sigue caminando y me deja atrás. Toca la puerta y él ingresa rápidamente, Nora se asoma a la puerta para buscarme y yo me encojo de hombros. La abrazo y ella pregunta. — ¿Qué pasó? — Nada, solo tuvimos una pequeña discusión. — Sabía que no era buena idea que el fuera por ti, se lo dije a Cris. — Olvídalo, disfrutemos esto y ya. — le entrego el regalo que traía por la inauguración de su nuevo departamento. Ella agradece el obsequio y nos adentramos y su departamento está hermoso, hacemos un pequeño tour y me muestra donde estará la habitación del bebé. Llegamos de nuevo al comedor y nos servimos una copa de vino. Dann está frente a mí, y su mirada me evita. Nora solo nos observa y Cris trata de buscar tema de conversación. Ambos se levantan a buscar la cena y me decido a hablarle. — ¿Ahora no me hablas? — dije intentando buscar su mirada. — No quiero decir cosas que después me arrepentiré. — Vamos, di lo que tengas que decirme. —Ale, déjalo estar, estoy muy cabreado y no quiero herirte con lo que tengo en mente. Mis ojos lo observan desafiante, pero el silencio reina. Nos sentamos a la mesa y es una sensación incomoda, el ambiente está tenso y todos comemos en silencio. — Bueno al parecer las juntas entre nosotros siempre sale algo mal. Ni Dann ni yo, emitimos comentario alguno. La noche pasa de forma lenta y me despido y salgo en busca de un Uber. El Audi de Dann se acerca y frena y me abre la puerta del copiloto. — Vamos, te llevo a casa. – No es necesario, estoy esperando el Uber. Él me observa y no se mueve de su lugar. — No me iré hasta que subas al maldito coche. Suspire enojada y me subo y cruzo el cinturón de seguridad. Nuevamente el silencio reina y ninguno de los dos se dirige la mirada. —Porque tiene que ser todo tan difícil— pienso y él responde. — Tú lo haces difícil. Lo observó incrédula, sin creer que hablara en voz alta. Nuestros ojos se unen y sonrío intentando calmar el ambiente. —Lamento lo de hace unas horas, te juro que no quería decir aquello. — él intenta sonreír de forma sincera, pero se nota a la distancia que es forzosa, antes de bajarme del coche beso su mejilla. Aquella sonrisa cambia y me observa hasta verme a salvo en mi casa. *** Aitor: Estoy en la clínica esperando que me den noticias de mi padre, Nona se acerca al mesón a pedir información y se la entregan, deje avisado que solo a ella le entreguen información de mi padre, prefiero evitarme el contacto con las personas que frecuentan a Dann. El doctor se acerca a mí y me informa que mi padre ya puede recibir visitas. Me dirijo a su cuarto y lo observó, se ve demacrado y muy enfermo, supongo que el médico tiene razón, cuatro infartos no los supera nadie. — ¿Cómo te sientes papá? — Como un roble hijo. Suspiro intentando negar el hecho que estoy a punto de perder a la única persona que me queda. — Deberías irte a casa a descansar. — Prefiero estar aquí contigo. Me acomodo en el sillón que está cerca de su camilla y lo observó mientras descansa. Se que pronto me dejara y no tendré a quien aferrarme. Es lo único que tengo, mi madre murió hace años, y Dann, se encargó de desaparecer de mi vida. Lo busqué por muchos lugares, sabía que es se había dedicado a la odontología, pero jamás logré encontrar un Dr. Smith, al menos no uno que se llamara Dann, hubo momentos en que realmente necesitaba a un hermano a mi lado, al final de varios años, me rendí y aprendí a sobrellevar las cosas solo. Ahora entiendo porque jamás lo encontré como doctor Smith, él se hace llamar doctor Dann, para evitar el apellido de mi padre. Jamás perdonaré que me haya quitado el amor de Ale, sabía que él se había dedicado a conquistarla sabiendo que era mi novia, se había encargado de meterla en su cama sabiendo cuanto la amaba, puede que este odio se mesclara con lo mucho que lo necesite en algunos momentos de mi vida. La noche que me enteré de que él era el hombre que le robada los suspiros a Ale, mi mundo se hizo pedazos. No podía creer que el fuese el hombre por el cual Ale me cambió, le entregue todo, estaba dispuesto a enfrentarme a mi familia por ella, y ella se fue con un gilipollas que le calentaba la cama, sabiendo que yo daba la vida por ella, que espere más de dos años por tenerla en mis brazos. Quería venganza. Y juro por mi padre que la tendré. No tengo intención de recuperarla, quiero que sufra cuando vea que no tiene nada, que me perdió a mí, y me encargaré de que lo pierda a él. Espero que mi padre se duerma y me encamino a mi departamento. Cuando abro la puerta encuentro a mi mucama con una camisa mía. Ella se sorprende y me sonríe, es una joven bonita, pero jamás me pare a ver que se fijaba en mí, supongo que estaba centrado en el amor que le tenía a Ale. —¿Sigues aquí? — hable sin más, estoy cansado y lo último que me apetece es verla. — Te marchaste temprano, pensé que volverías almorzar, tengo preparado algo rico para que comas. — Solo vete no estoy de humor, y no tengo hambre. Ella se acerca y abre los botones de mi camisa, para dejarme ver su cuerpo. — Quizás yo puedo mejorar tu humor— comienza a tocarme y la alejo. — Dije que te marches. Ella me observa y se aleja con los ojos llenos de lágrimas y susurra. — No sé en qué pensaba en venir aquí. — Pensabas en el buen sexo que te entrego. — Si, pero a que costo, no merezco que me trates como si fuese una de tus putas. — Te recuerdo que estas aquí porque quieres—alzó la voz— tu eres la que sigue viniendo a mí, rogándome que me meta entre tus piernas como una de mis putas, tu eres la que sigue viniendo cada vez que se me para la polla. Ella baja la mirada y comienza a vestirse, algunas lágrimas corren por su mejilla y me acerco. Sabia que estaba siendo un cabrón, pero estaba teniendo un mal día, a quien engaño, estaba teniendo el peor año de mi vida. —¿Te arrepientes de lo que te hago sentir cuando estás en mi cama? — baje el tono de mi voz para que no siguiese llorando. — Jamás me dijiste que esto sería así. — Nunca te prometí nada, — me acerqué a ella sabiendo que tenía poder sobre su cuerpo —fue tu decisión entregarme tu virginidad, yo no te lo pedí, solo me encargué de cumplir tus deseos. — deje un suave beso en sus labios y le quite mi camisa, la cual estaba entre sus manos. Me observa, pero no dice nada, busca su ropa, se viste y se marcha. Me acomodo en mi cama meditando en el proyecto que quiero establecer en salamanca. Quería acercarme a ella nuevamente, y lo lograría, aunque mi vida se destroce en el camino, porque cada noche que estaba solo en mi cama recordaba su piel junto a la mía, y la maldita nostalgia se apoderaba de mí, recordándome que la seguir amando, a pesar de querer esta estúpida venganza por mi ego herido. Mi nuevo proyecto cuenta con una sucursal de construcciones Smith en Salamanca, y haré un proyecto que incluya a los estudiantes de odontología, para que atiendan a mis trabajadores. Por supuesto esa pequeña trampa será la que me acercará a Ale de nuevo. La última vez que nos vimos, nos besamos, y aún siento ese delicioso sabor en mis labios. A pesar de que por mi cama han pasado mujeres, jamás habrá una como ella. Espero ansioso el día, en que pueda meterme nuevamente entre sus piernas y verla y oírla gemir mi nombre mientras la embisto de forma dulce. Me duermo pensando en volver a tenerla desnuda bajo mi cuerpo, y que Dann sufra lo que sentí yo al enterarme y verlos medios desnudos después de follar. Esa noche me encargue de que pensara que algo había pasado entre nosotros, aunque si él la conoce lo suficiente, sabrá que Ale sería incapaz de desquitarse de algo utilizándome a mí. Estoy seguro de que, si ella hubiese sabido que Dann era mi hermano, jamás se hubiese acostado con él. A menos que me encargue de que la desilusión sea lo suficientemente grande, como para que ella venga rendida a mí, yo la consuele y termine en mi cama. He recibido ayuda de una persona, hemos planificado una pequeña venganza que nos beneficia a ambos, por lo que tenemos unos planes estupendos para esa parejita. Aunque lo último que supe, es que ella lo estuvo consolado porque mi padre está enfermo, como si al muy gilipollas le importarse lo que le pasa a mi padre. Disfrútala Dann, que te queda muy poco con ella, me encargaré de hacerte pagar cada una de mis noches llorando por la pérdida de mi hermano, y por la pérdida de mi novia. -?-
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