Hipnotizado

1043 Palabras
—Ahhhh — su cuerpo se tensa con un jadeo que no fue de placer sino de dolor. No puede ser posible, ¿qué he hecho? —No, no, no, no, no, no puede ser posible — niego al mismo tiempo que ella se ha quejado, la presión que sentí en mi punta cuando entré fue demasiado, algo se rompió. —¿Anastasia? — no sé ni como continuar la pregunta, sus piernas están demasiado tensas alrededor de mi y su frente pegada a la mia, nunca me havia pasado algo así, no recuerdo haber quitado ninguna virginidad, esto no me puede estar pasando... —¿Tú... Eras? —comienzo a indagar pero ella me pone una mano en la boca para hacerme callar. —Por favor, no me averguences más —responde la pobre y una lagrima baja por su mejilla, no estoy seguro si es por el dolor físico o se arrepiente de haber perdido su virginidad de esta manera, con un desconocido, en la inmunda oficina de un bar, sin absolutamente nada de romanticismo, lo que para mi sería una follada más. Hasta yo que soy un hijo de puta siento pena por ella. —Lo siento, yo... no pensé que serias virgen, esto está mal, saldré de ti lentamente, quizá te duela un poco pero me moveré con cuidado —la tomo de la cintura para intentar levantarla unos centímetros pero su agarre en mis hombros se aprieta y me evitar salir de ella. Lentamente se mueve en pequeños círculos, de no haber sido porque sentí como algo se rompió, jamás creería que era virgen hasta hace unos segundos. Esta tan apretada, recuesto mi cabeza en el respaldo del sillón y siento como mis músculos se ablandan con su maldito movimiento. Me siento en las nubes, es como un masaje relajante y excitante a la vez, se mueve con tanta delicadeza que me siento extasiado, tan relajado que llevo mis brazos flexionados detrás de mi cabeza, cierro los ojos y dejo que ella se haga de mi. Gemir, es todo lo que recibe de mi, no estoy ayudando en nada, solo me dejo coger, porque así es, ella me está cogiendo a mi y es malditamente delicioso, abro los ojos y no puedo creer lo que veo, estaba tan relajado que ni siquiera noté cuando se sacó el vestido, tiene unas tetas bastante grandes que se aprietan en ese brasier blanco con estampado de nubes y arcoiris, es lo más sensual que he visto, su vientre es plano pero cuando se mueve se le forman dos pliegues que inmediatamente me hacen poner mis manos en su cintura y ayudarla a subir y bajar sobre mi v***a, me tiene hipnotizado viendo como me monta, me inclino hacia delante y llevo mi cara en medio de esas tetas, lamo en medio de las dos y entierro mi nariz para olerla, ella suelta un gemido sobre mi sien que me eriza la piel, acaricio su espalda y desabrocho el sujetador, bajo los tirantes y este cae liberando unas preciosas chichis, son grandes, blancas, cuelgan en la parte de arriba y se curvan dejando los pezones levantados y apuntando hacia a mi, ahora soy yo el que gime de solo verlas, son la cosa más hermosa que jamás haya visto, nunca en mi puta vida había visto unos pezones más rosados y tan pequeños como los de ella, sus pezones son apenas dos perfectas bolitas duras, insisto en que son los más pequeños que he visto, rodeados por una areola igual de rosa, tan claros que apenas se distinguen del resto de su piel. Su espalda es tan pequeña que no sé como esos grandes senos pueden brotar de ella, ese vestido que traía puesto los ocultaba muy bien, no puedo pensar en nada más que en como rebotan mientras cabalga como una experta sobre mi, estoy inmóvil, por primera vez me he quedado inmóvil en el sexo, no estoy ni cerca de dominar el momento, es ella la que está llevando el ritmo, no soy capaz de reaccionar, estoy a su merced, me limito a sentir y admirar la belleza que me esta cogiendo, su cabello ondulado color castaño, esos ojos grises que por momentos se cierran y se abren para ver como mi polla se mete en sus pliegues, esa boquita roja semiabierta que suelta los gemidos más suaves que he escuchado, todo en ella es increíble, me siento pequeño e indefenso bajo ella, jamás otra mujer me había hecho sentir de esta manera, nunca pensé que una virgen pudiera idiotizarme como lo estoy en este momento. Gime más fuerte y aprieta la entrepierna, está teniendo un orgasmo y no estoy ayudando en nada, ella sola hace todo el trabajo, ¿qué me está pasando?, ¿por qué no puedo reaccionar y ser yo quien se la coja a mi ritmo?. Su orgasmo me da tanto o más placer que a ella, comienza a brincar sobre mi y enseguida otro orgasmo la avasalla, esta mujer ha tenido tres orgasmos sin mi ayuda, soy un pendejo en este momento, parezco un puberto inexperto, lo único que logro dominar es no eyacular precozmente, aunque tengo ganas de hacerlo desde que se masturbo con mi polla. Brinca sobre mi con más fuerza y de nuevo, para mi completo desquicie, tiene otro orgasmo, había escuchado que hay mujeres multi orgasmicas, ahora me doy cuenta que esta virgencita es una de ellas y soy el afortunado y a la vez imbécil que se ha dado cuenta. Se inclina hacia delante por la fuerza que hace al desatar tanto placer, sus tetas quedan en mi cara, se retuerce sobre mi restregando ese busto perfecto, ese pecho hermoso como ninguno y de nuevo, lo único que consigo es abrazarme a su espalda, aun el orgasmo esta atravesando su delicado cuerpo y apretandome con más fuerza, no logro contenerme más y dejo que mi leche la llene, le aprieto la cintura y bramo con los ojos cerrados y la cara en medio de esas chichis que parecen salidas de un anime. Nos quedamos varios minutos en la misma posición hasta que nuestras respiraciones se tranquilizan, es cuando voy asimilando lo que hice, o más bien, lo que no hice...
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