Gabriel se vio acorralado por 3 hombres. — ¿Hacía donde vas? —pregunta uno de los militares. —Donde no te importa, este lugar no tiene a un líder de verdad. Los hombres se quedaron viendo, uno recogió el arma que Gabriel traía. —Vamos, levántate. —dijo uno mientras el otro regresaba su arma. — ¿Que pasa aquí? —Tenemos orden de matar a cualquier civil, sin embargo, hemos escuchado al presidente y no estamos contentos con este gobierno, así que nos ponemos rebeldes y vamos a protegerte para que llegues al bosque. — ¿Quieren hacerme creer que no me harán nada? —De querer eso, no te hubiera dado el arma. Gabriel lo pensó por un momento. —No vayan al bosque, es una trampa, lo que harán es quitarse el uniforme e ir conmigo. —No entendemos. —dijeron los militares. —La idea es sacar al

