—Señora, ¿Se encuentra bien? —pregunto un oficial. —Déjame en paz, quiero ver este sitio destruido, no me importa la cantidad de muertos, quiero verlos a todo en una bolsa negra. —Señora, nadie ha podido entrar, quizás si usted nos dice que hizo para entrar. Ella tomó su arma y le disparó. Todos se quedaron sorprendidos por lo sucedido. Un grupo de hombres llego hasta el sitio, todos los oficiales apuntaron a estos hombres. —Desde ahora todos aquí serán relevados, es mejor que bajen sus armas y cooperen, si no terminaran como su jefe. Los hombres empezaron a tirar sus armas, lo que menos querían eran perder sus vidas. El grupo recién llegado los empezó a poner en fila y fueron llevados hasta la casa, pensaban que serían rehenes, sin embargo, la casa se vio iluminada por la cantidad de

