La paciencia de su captor era una bomba de tiempo que en cualquier momento estallaría, no importaba qué excusa pusiera, aparentemente no cederían de ninguna forma ni tampoco estaban dispuestos a dejarla morir amargamente cuando era más que obvio el hecho de que la necesitaban, Sabine se estaba aprovechando de eso para hacerles frente. Pero llegó a un punto en el que sabía que nadie iría a buscarla. El hecho de que pronto estaría acompañando a Nana Rose, a Victoria y a sus padres llegó a su memoria de manera repentina, brindándole el consuelo que tanto necesitaba. Estaba tranquila, no tenía miedo de morir por no traicionar a Allen, solamente estaba aterrada por la manera en que serían sus últimos minutos de vida. No conocía la máquina que trajeron sus captores cuando abrieron la puerta e

