Gretchen Derek abrió la puerta, tenía su cara de pocos amigos, seguí mientras retiraba el abrigo y lo dejaba sobre una silla, luego me crucé de piernas después de sentarme mientras observaba lo patético que se veía. —Vine tan pronto como lo pediste Derek, Espero tengas una buena excusa porque la verdad interrumpiste una buena sesión de Pilates —le digo completamente disgustada. Él solo se dedicó a bufar. —Pues esto es más importante Gretchen, dijimos que todo lo nuestro era una alianza, no entiendo por qué no se ve efectiva. —¿De qué estás hablando Derek? Mi hija se está comportando de una mala manera contigo que necesitas que yo te recuerde todo lo que puedo provocar en ti —la hablé llena de picardía. —Noto además demasiado raro conmigo, tiene dudas. Lo que menos quiero es que su e

