Emily: Abrí los ojos. Y lo primero que vi fue el rostro de Thommas. Sonreí como siempre al verlo. Despertar a su lado era un perfecto para mí. No quería a nadie más conmigo. Él ya estaba despierto y me miraba con una pequeña sonrisa en su rostro. —Buenos días, Thommas. —Buenos días, amor. Decirnos apodos como "amor" o esas cosas no era algo nuestro. Pero a veces se nos escapaba. Y era lindo cuando sucedía. Sonreí. —¿Sonríes por qué te llamé "amor"? —preguntó moviéndose un poco. Yo me pegué a él como siempre. En realidad, había despertado abrazada a su cintura y él tenía su brazo por debajo de mi cuello. —Sonrío porque te amo, Thommas. Le di un pequeño beso en los labios. —Creo que sonríes cada vez que dices mi nombre. —ladeó la cabeza como pudo—. Voy a probar... Thommas. Sonre
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