Thommas:
Estoy en la cancha abandonada disfrutando de mi soledad, como siempre. Me tiro una bofetada mental cuando me doy cuenta de que estoy pensando en Emily.
Su manera de ser me confunde. A veces se comporta... Normal. Y otras veces es una cretina. Me gustaría saber más de ella, pero no puedo.
Estoy seguro de que después de la obra ella volverá a odiarme. Así que simplemente voy a mantenerme alejado de ella, pienso nuevamente, pero siempre me encuentro haciendo lo contrario a eso.
Luego de un rato veo el reloj y me doy cuenta de que ya debió haber empezado la clase de Química que tengo ahora. Me levanto y corro hasta llegar a los pasillos. Finalmente llego al laboratorio y toco la puerta.
—Darrien, ¿así que le gusta llegar tarde? —pregunta el profesor abriéndome la puerta... Ese profesor es irritante.
—Disculpe. —respondo y veo como las miradas de todas las chicas se posan sobre mí. Todas excepto la de Emily.
Lo peor es que lo primero que hice al llegar fue buscarla con mis ojos y a ella no le importaba para nada.
No entiendo porque las mujeres de aquí me miran como si fuera una obra de arte... ¿Acaso no tienen cosas más importantes qué hacer? Es realmente fastidioso. Por eso me voy a esa horrible cancha abandonada. Y ahora que lo recuerdo, me sorprende que no haya sido invadida por el grupo de amigos falsos de Emily. No puedo creer que esté guardando mi secreto.
Es que... Así se comporta. Primero es de una manera y luego de otra.
—Pase.
Entro. Al llegar me siento al lado de Emily (porque soy su compañero) y ella suspira.
—Por fin llegas. Creí que tendría que ir a buscarte a tu escondite... —murmura.
¿Me estaba esperando?
—¿Qué? —pregunto.
—El profesor dijo que tenemos que acabar las preguntas que dejamos pendientes cuando nos fuimos a ensayar. Obviamente no las iba a acabar sola.
Y me siento un poco decepcionado.
No debería sentirme decepcionado.
—Okay. Entonces comencemos de una vez.
—¡Wow! ¡Qué amable te has puesto hoy! —finge estar sorprendida.
—Solo me das pena...
—¿Disculpa? —exclama indignada—. Okay, tu responderás las preguntas. Solo.
Yo estuve a punto de responderle, sintiéndome animado sin razón alguna. Pero...
—Darrien. West. Está clase no es para conversar. Castigados una hora. —interrumpe el profesor y después de unos segundos me doy cuenta de que realmente no me molesta. Probablemente estoy contradiciendo a lo que pensé antes pero estar cerca de ella por una hora no me molesta. Y al parecer tampoco a Emily.
Cuando volteo a ver a Emily ella solo asiente y bosteza naturalmente.
—De acuerdo. Continuemos. —dice ella volviendo a ver el libro.
—Sí, y no hables esta vez o nos darán otra hora de castigo. —bromeo.
—¿Qué? Eso solo fue porque dijiste que te daba "pena". Lo que me recuerda... Tú responderás las preguntas solo. —dice con autoridad.
—No lo creo. —decido agarrando su mano y obligándola a escribir.
¿Qué me sucede? ¿Por qué de pronto soy amable y divertido con ella? ¿Y por qué me gusta la sensación?
—¡No! ¡Suéltame! —susurra entre risas silenciosas y luego no puedo evitar soltar una risa en voz baja para que no me escuche el profesor.
Cuando Emily escucha mi risa se sorprende un poco pero luego sonríe.
—Sonreír te hace ver sexy. Hazlo más seguido.
Le sonrío inconscientemente por primera vez.
—¿Me estás llamando sexy?
Cada vez soy más ridículo.
—Tal vez. —responde ella sonriendo ¿coqueta?
—Sí, sí, ahora vamos a hacer esto. —señalo con la barbilla el libro de Química.
—Bien. Cierto, hoy ven a mi casa a ensayar.
—De acuerdo. —le digo y empezamos a responder las preguntas del cuaderno como debimos hacer desde un principio.
Emily:
Estoy en casa esperando a que llegue Thommas para ensayar.
Hoy el castigo fue extrañamente divertido... Thommas me fastidiaba y por primera vez eso no me molestaba. Y se podría decir que me acostumbré a verlo sonreír.
Fue más divertido y amable. ¿Por qué? No tengo idea.
No he podido dejar de pensar en él, así como no dejo de pensar en su manera de tocarme. Cuando agarro mi mano en la clase de Química sentí algo diferente a cuando Tyler lo hacía, sentí un cosquilleo en el estómago que nunca había sentido antes y me encantó, en realidad.
Finalmente su sonrisa. j***r, su sonrisa. Fue la primera vez que lo vi sonreír con sinceridad y él nunca sonríe así con nadie, que yo sepa. Y ahora que lo pienso... Thommas no habla con nadie, excepto conmigo... Pero eso debe ser por la obra, estoy segura.
Escucho el timbre de la campana sonar.
Ese debe ser Thommas. Sonrío sin poder evitarlo. Estoy ansiosa por verlo, no sé porque, solo espero que no se le haya ido su buen humor.
Bajo y abro la puerta antes que nadie.
—Hola... —murmuro viendo a Thommas, pero mi mirada rápidamente baja hasta que veo un niño a su costado—. Tú debes ser Adam.
—Sí, disculpa por no avisar antes, es que...
—No importa, Thommas. Pasen. —interrumpo y me hago a un lado para que puedan entrar.
—¡Wow! Que linda casa. —exclama Adam asombrado.
—Gracias. —sonrío—. Espérame un momento... —le digo a Thommas y subo las escaleras para llegar al cuarto de Drake.
Entro a su cuarto y no está. Debe estar en el cuarto de juegos.
—Drake. —lo llamo.
—¿Qué pasa, hermana? —pregunta volteando.
—Te conseguí un amigo. —digo peinando su cabello con mis dedos.
—¿En serio? ¿Quién? —pregunta frunciendo el ceño.
—Es el hermano del chico que te llevó el hospital...
—Ah, del chico que te gusta.
—Sí, y tiene diez años como... Un momento ¿Qué dijiste? No, Adam, ya te lo dije. —me cruzo de brazos. Thommas no me gusta. Eso lo tengo bien claro.
—¡Ja! ¡Ya lo dijiste!
—No, Drake. ¡Ya te lo expliqué! Cambiando de tema... —suspiro—. Él tiene tu edad y se llama Adam, está abajo y tú vas a jugar con él aquí. —le digo esperando que le guste la idea.
—Okay, vamos. —responde alegre. Es un alivio.
Bajamos las escaleras y nos encontramos con Thommas y Adam.
—Adam él es Drake. Drake él es Adam. —presento.
—Hola... —se dicen al mismo tiempo y se forma un pequeño silencio incómodo.
—¿Quieres subir a jugar? —pregunta mi hermano rompiendo el silencio.
—Está bien. —responde Adam sonriendo con timidez y luego ambos niños se van.
Creo que se van a entender bien.
—Bueno... Vamos a mi cuarto. —le digo a Thommas y subo las escaleras con él detrás mío.
Llegamos y empezamos a hacer las escenas que nos mandaron y algunas más por diversión.
Sin duda lo estoy disfrutando.
* * *
Luego de unas horas Thommas y yo terminamos de ensayar. Lo acompaño hasta la puerta.
—¡Drake, Adam! —los llamo.
Mi hermano y Adam vienen sonriendo pero rápidamente su sonrisa se desvanece.
—¿Ya tenemos que irnos? —pregunto Adam triste, al parecer se divirtió mucho con Drake.
—Lo siento, hermano... Debemos irnos. —le dice Thommas mientras se agacha hasta estar a la altura de su hermano. Thommas así se ve muy tierno.
¿Pero qué demonios acabo de pensar?
Agito la cabeza. Y, como si hubiera sido un truco de magia, recuerdo algo...
—¡Ah! —grito haciendo que Thommas se levante.
—¿Qué? —pregunta él frunciendo el ceño.
—Thommas... ¿Recuerdas el trabajo de Química? ¡Nos quedan pocos días! —exclamo.
Aunque no parezca, ya han pasado dos semanas desde que nos dejaron el trabajo a mí y a Thommas. Obviamente teníamos una fecha de entrega. No era necesario acabarlo ya, pero sí teníamos que avanzar.
Era increíble. Habían pasado tantas cosas que nos olvidamos por completo del trabajo de Química.
—Oh, mie... —empieza a decir Thommas, pero se calla al recordar que nuestros hermanos están ahí.
—Thommas, si queremos avanzar ese trabajo debemos empezar ya. —le digo y él asiente.
—Adam, creo que nos quedaremos más tiempo. —le dice él a su hermano y él niño sonríe.
—¡Sí! Vamos, Adam.
Drake y Adam se van corriendo. Luego de eso Thommas y yo nos miramos unos segundos haciendo un silencio tranquilo.
—Bien, vamos a trabajar. —decido romper el silencio.
—Okay. —responde y nos vamos a mi cuarto otra vez, para terminar lo que nos queda.
Admito que a pesar de la angustia que siento ahora, me siento feliz porque pasare más tiempo con Thommas. Estar con él es tener un descanso de la personalidad que suelo tener en el instituto, cuando estoy con él cambio por completo sin darme cuenta y sin arrepentirme.
¿Será que a él le pasa lo mismo?
Pero esto está mal. Cuando pase todo esto nos alejaremos y no sé cómo me voy a sentir al respecto.
* * *
Milagrosamente acabamos la mitad de lo que nos faltaba así que si nos volvemos a juntar lograremos acabar a tiempo.
—Lo hicimos.
—Sí. ¿Oye qué hora es? —me pregunta realmente perdido, deben ser las 11:00 p.m. Para asegurarme miro el reloj y...
—¿¡Las 2:30 de la madrugada!? —grito sorprendida.
—¿En serio? Es por eso que Adam y Drake se durmieron hace unas horas horas. —resumió él calmado... ¿Cómo puede estar calmado? Son las 2:30 de la madrugada y él sigue en mi casa.
—Qué bueno que tú casa está cerca... —digo aliviada.
—Oh, oh. —veo su rostro preocupado y frunzo el ceño.
—¿Qué? —pregunto.
—Pues... No traje llaves. Supuse que al llegar a la casa me abriría la puerta mi otro hermano. No estaba en mis planes quedarme hasta tarde contigo, dudo que me abra la puerta.
"Quedarme hasta tarde contigo". No sé porque, pero esa frase me hace sentir un poco incómoda.
—Entonces te quedarás aquí. —asumo porque no hay otra opción. Bueno, sí la hay, en este momento puede irse y hacer que su otro hermano le abra la puerta. Pero que se quede. No va a pasar nada.
—¿Ah? —pregunta. Thommas no esperaba que le dijera eso.
—Sí... Puedes a dormir en el cuarto de huéspedes. —aclaro.
—Lo dices como si quisiera quedarme ahí contigo. —dice señalando mi cama.
En realidad eso es lo quiero que hagas.
—En ningún momento pensé eso.
Aída lo llevaría a la habitación de huéspedes, así que dejé que se fuera.
Lo último que vi de Thommas fue su sonrisa.
Y no la olvidé.
Al día siguiente me dirijo a la cocina y tomo un vaso con agua. No sé porque pero ese extraño momento con Thommas me dejó la boca seca.
Cuando termino mi agua lavo el vaso y lo guardo.
Camino hacia las escaleras, pero me detengo cuando veo el altar de Christina.
—Buenas noches, hermana. —le digo mientras un nudo se forma en mi garganta. ¿Es raro hablar con los fallecidos? No lo sé. Solo la hago porque así me siento menos culpable, de cierta forma, me siento en contacto con ella. Ni siquiera le decía un simple "buenas noches" a Christina cuando vivía. Por un extraño momento me doy asco.
Subo las escaleras y me pongo ropa para dormir. Mañana, por suerte, es sábado así que no tengo que preocuparme por nada.
Me echo en mi cama y trato de dormir.
¿Cómo será la habitación de Thommas? Él es una persona seria. Me da mucha curiosidad, pero la verdad es que nunca conoceré su habitación, conociéndolo a él... Nunca me dejaría.
Mierda.
Estoy pensando en él.
Otra vez.
Hasta ahora no sé qué "siento" por Thommas, sea lo que sea me niego a pensar que me gusta o algo peor. Además, a Thommas nunca le gustaría yo, él es diferente a mí en muchos sentidos. ¿Qué sería de mi reputación? Supongo que sería mucho mejor que antes. Thommas se ha vuelto de los chicos más populares y guapos de la escuela y lo más sorprendente es que él nunca intentó conseguir esa reputación.
¿Qué pasaría con Caleb? ¿Cómo reaccionaría si termino con él? Me odiaría. Pues eso no va a pasar, no puedo arriesgarme a tener un enfrentamiento con él. Perdería.
Después de pensar mucho en ese asunto me quedo dormida.
Thommas:
Abro los ojos gracias a los rayos del sol que se filtran por la cortina de la ventana...
Obviamente eso no pasó. Éste es uno de los momentos más incómodos de mi vida.
¡Adam y yo hemos dormido en la casa de Emily West!
No sé hasta dónde llegaré con esto. Aunque ni siquiera lo planeé. Todo es culpa del maldito destino.
Me levanto de la cama y entro al baño. ¿Qué estará pensando Will? Seguramente ni se dio cuenta de que no llegamos ayer. Y si se dio cuenta, pues, no le importó.
Cuando entro al baño me enjuago la boca ya que no tengo mi cepillo y obviamente no le voy a pedir uno a Emily. Me acomodo el cabello con los dedos y salgo de la habitación.
Bajo las escaleras, llego a la sala y no hay nadie... Sintiéndome un intruso camino un poco más hasta llegar al comedor.
—Hasta que por fin te levantas.
—¿Qué? —le pregunto a Emily.
—Thommas, son las doce y media de la mañana. Todos se han levantado antes que tú... —se burla.
—Bueno, ¿qué esperabas...? —aparto la mirada sintiéndome un poco avergonzado.
—Buen punto. La verdad es que me levanté hace unos minutos. —asiento creyendo que me miente.
Pero es que solo hay que verla. Se ve perfectamente, y no va a salir ahora. ¿Cómo es qué se ha levantado hace unos minutos y ahora se ve así? Tan...
No. No voy a decir la palabra.
—Entonces no eres nadie para reclamarme... ¿Y mi hermano? —pregunto mirando a los costados.
—Mi hermano y Adam se levantaron antes que nosotros y ya desayunaron. Están jugando.
—Ah, okay.
Emily piensa un poco y luego me dice...
—¿Quieres... desayunar?
—No quiero molestar.
En realidad, es extraño. No quiero que la chica que se supone que odio me invite el desayuno.
—No molestas. —responde rápidamente. Ni siquiera lo pensó, al menos eso es lo que parece.
—Bien.
Vamos a la cocina y me ofrece cosas.
—¿Qué desea, joven? —me pregunta una mujer con un delantal.
—Thommas, ella es Aída, pídele lo que quieras. —dice Emily señalando a Aída.
—Mmm... Un sándwich está bien. —me remuevo en mi asiento incómodo.
—¿Y para beber? —pregunta Aída otra vez. Que insistente.
Decido decir lo primero que se me viene a la mente.
—Un jugo de naranja.
—Yo quiero una ensalada de frutas. Nada más. —dice Emily.
Típico.
Al rato llega Aída con el desayuno y empiezo a comer. Está delicioso.
Cuando terminamos agradezco la comida y llamo a Adam para irnos.
—¿No podemos quedarnos otro día más? —pregunta inconscientemente y yo río internamente. Últimamente he estado sonriendo mucho y no me acostumbro aún.
—No, Adam. —aclaro y me dirijo hacia Emily—. Gracias.
—No te preocupes. Puedes traer a Adam cuando quieras. —asiento.
—Adiós, Adam. Dile a tu hermano que te traiga otro día. —Drake se despide con la mano.
—¡Adiós, Drake! —responde Adam también despidiéndose con la mano.
Finalmente, mi hermano y yo salimos de la casa y caminamos hacia la nuestra.
—Oye, Thommas. —me llama Adam jugando con sus dedos.
—¿Sí?
—¿Es tu novia, verdad?
—¿De qué hablas?
—Emily. Ella te gusta, ¿no es cierto?
Oh, mierda...
Emily:
—Hermana, ¿Adam volverá? —pregunta Drake.
—Si Thommas quiere, supongo...
Lo cual dudo mucho.
—Okay, me voy a mi habitación.
Drake se va decido ir a mi habitación a tomar una ducha. Cuando salgo escucho un sonido en mi celular, me han mandado un mensaje.
Caleb: Hola, amor. ¿Quieres salir a algún lado?
Hago una mueca cuando leo el mensaje. Normalmente le hubiera aceptado. Pero no sé qué me pasa. Solo sé que, de pronto, ya no es él con quien quiero estar.
Pienso un poco y escribo mi respuesta.
Yo: Lo siento, pero no. Me siento un poco mal. Creo que tengo un resfriado. Otro día :)
Mi respuesta ha sido un poco fría así que decido agregarle algo antes de enviarla.
Yo: Sorry, amor, pero no. Me siento un poco mal :( creo que tengo un resfriado, otro día. Besitos :*
Listo, así está mejor. Presiono enviar.
Caleb: ¿Quieres que vaya a tu casa?
Yo: No es necesario, bebé, gracias.
Caleb: Quiero cuidarte.
Yo: No te preocupes :)
Caleb: ¿Segura?
¡Qué no, mierda!
Yo: No, amor, ya te dije que no es necesario. Bye.
Luego de eso, por suerte, no recibí más mensajes de él.
Tenía todo el día libre, pero no sabía qué hacer. Y la verdad es que en este momento no me apetece salir ni con Sel ni con Ashley.
Después de pensar un rato, decidí que iría al centro comercial sola, a pasar el rato.
—Drake, voy a salir. —aviso y él se despide con la mano, le sonrío y salgo de la casa.
Me subí a mi auto y conducí hasta llegar al centro comercial.
Cuando llegué fui directo a mis tiendas favoritas de ropa y calzado. Me probé muchas blusas hermosas y también muchas sandalias y tampoco se me olvidaron los tacones.
Al final salí con tres bolsas de tres tiendas diferentes, dos eran de ropa y una era de sandalias y tacones.
Decidí ir al patio de comidas para comprar un helado.
Estaba sentada comiendo mi helado tranquilamente y por alguna extraña razón pienso en él.
Sí, demonios... En Thommas.
Ese maldito debe dejar de meterse en mis pensamientos.
Tener a Thommas cerca de mí me gusta, es como si con él pudiera ser yo misma, repito... Aunque seguramente él debe pensar lo peor de mí. Pero es lindo ser la persona que sólo conoce Drake. Las cosas han cambiado mucho, ya no lo odio como lo hacía antes, la verdad no puedo creer que lo detestaba enserio.
Creo que tal vez debería...
No.
No. No puedo abandonar mi plan. ¿Dónde queda mi orgullo?
Aunque no quiera hacerlo debo seguir tratando de saber el pasado de Thommas... Antes se sentía bien planear esto. ¿Por qué ahora no es así?
Tal vez no odio a Thommas tanto como pienso.
Tal vez es lo opuesto.
Tal vez Thommas me...
—¡Mierda! ¿¡Qué te pasa estúpida!? —grito cuando siento un líquido esparcirse por mi blusa.
—Ay, lo siento... Emily, no te vi. —responde fingiendo una expresión triste.
Fruncí el ceño hasta que la reconocí.
—Britt.
Siento como me pongo roja de la rabia.
Britt es la chica que más me odia en el mundo.
Ella era la novia de Caleb. Era... Hasta que llegué yo.
¿Se entiende lo qué digo?
—Hola. —dice ella con una sonrisa falsa.
—Eres una... —estaba a punto de darle el peor insulto de todos, pero luego vi como ella se retorcía moviendo los brazos... Parecía que estuviera haciendo el Ice Bucket Challenge.
No dude en reírme cuando vi como una chica, que al parecer se había parado atrás de Britt sin que ella se diera cuenta, salía de su escondite (que era la espalda de Britt) y se paraba a mi lado sonriendo.
—Eso te pasa por idiota. —habló la chica que ya me caía bien.
—Son unas perras. —respondió Britt mientras su labio temblaba debido al frío que seguramente le recorría la espalda. Luego se fue.
Cuando se fue me reí y me volví hacia la chica que me había ayudado sin conocerme...
—Emily West.
—Diana Williams.
Parece que tengo una nueva amiga.