Estoy emocionada, nerviosa, por este evento en el cual trabajé sin descanso en los últimos tres meses trascurridos. Fueron tres meses de planificación, de reunión en reunión, de ir esta última semana al museo donde será el desfile de nuestras mejores firmas para supervisar la pasarela, el diseño, la escenografía. Tres meses donde llegaba a las siete de la mañana al conglomerado y terminaba llegando a mi nuevo hogar, a las ocho de la noche, totalmente agotada, pero feliz. Feliz, porque en casa cada noche, un Ñoño sabelotodo de ojos azules, cabello rubio y piel tatuada, me esperaba -cuando no iba por mi-, con la cena ya preparada, con la tina ya lista, con agua tibia para ducharme. Demasiado feliz, porque durante estos tres meses, he aprendido a convivir en pareja con el hombre que, desde

