Sí, nuestra historia será inmortalizada. Por supuesto, habrán detalles específicos que no estarán incluidos. Aquellos obscenos, en donde nuestro lado salvaje celebra su excarcelación, cuando permitimos que la pasión y el desenfreno guíen los actos carnales, que el control se disuelva y solo los instintos primitivos conduzcan el dominio de nuestros cuerpos. Lars no lo recuerda, pero yo sí. El hecho de que haya sucedido en un pasado adulterado, modificado, no quiere decir que su importancia no sea significativa. Además, mis planes para demostrarle minuciosamente la cantidad exuberante de placer que soy capaz de ofrecerle han emprendido su marcha hace segundos atrás, cuando irrumpimos a tropezones en su dormitorio y no titubeé al meter mi lengua en su boca. El rato que nos llevó estab

