capitulo 3: susceptibilidades

578 Palabras
Al inicio intenté fingir que no oí nada ~lo juro~ aunque mi corazón se aceleró y empezó a latir muy rápido, por lo general mi rostro suele ponerse súper rojo cuando siento vergüenza por algo y está era la ocasión, debo agradecer por qué esta vez no sucedió pues John se hubiese dado cuenta y no podía darme ese lujo, nunca me gusto exponer mis sentimientos ; en fin solo seguí tomando mi limonada e ignore todo completamente. Alce ligeramente la cabeza para mirar de reojo a John, en cuanto cruzamos miradas voltee para ver otro lado. Ya de por sí la situación se estaba volviendo incómoda asi que intente agarrar mis cosas e irme. - Bueno creo que debemos ir a clase, no quiero faltar, tu sabes que cada punto cuenta ~dije en tono nervioso y fingiendo una sonrisa mientras trataba de alzar el libro y mi celular~ - ¡Siéntate! ~ exclamo con voz enérgica~ - Sentí mucho enojo: No eres quien para darme órdenes ~dije presionando la mesa con mi mano~ vamos a clase ya ~ aclare mientras me dispuse a caminar~ - No me sorprende, ¡sabes! siempre haces lo mismo cuando alguien trata de hablar contigo acerca de algo importante. ¡Eres una cobarde! ya acéptalo pero aún así no me rindo y no lo haré ~ mientras dijo esto yo me quedé inmóvil y solo sentí tristeza y algo de rabia por todo lo que me dijo. El cruzo sus largas piernas y me dió un vistazo~ te dije que te sientes, no lo volveré a repetir. - Tú qué sabes, quien crees que eres para juzgarme de tal modo, tu no sabes nada, y te dices mi amigo ~ le increpe mientras solté mis libros y mi celular con gran fuerza sobre la mesa~ esta amistad se acabó, no quiero que me vuelvas a hablar, ni nada. La verdad me sentí muy enojada y no es por justificar mi actitud pero en mi defensa diré que nunca tuve paciencia suficiente para aguantar nada y mucho menos aceptaba que alguien trate de sacar premisas o conclusiones sobre mi vida y mis emociones. He de manifestar que lo que más me dolió no fue el hecho de que me diga que soy una cobarde entre líneas, sino que trate de darme órdenes; me sentí como una mascota a la cual le das un orden y ella debe seguirla. En definitiva, trate de irme de allí porque no quería decir cosas de las que pudiese arrepentirme después, entonces volví a agarrar mis cosas pero esta vez las metí en mi mochila y di el primer paso, para ello John hizo un movimiento rápido y en cuestión de segundos estaba delante mío. Traté de pasar por diferentes lados pero el no se movió y ya me estaba cansando de ese jueguito estúpido, quise empujarlo si, no lo niego; sin embargo el sostuvo mis manos para luego hacerme sentar en la silla. - Haber, haber! ya basta déjame ir, no quiero hablar contigo, déjame en paz. - No, te dije que quiero hablar contigo Leonor y no te moveras de aquí hasta que logre hacerlo. No adoptes tu actitud inmadura, please! - Muy bien, ya que decidiste atacar con todo y herir mi ego en el camino; te escucharé pero no esperes una respuesta positiva, es más no esperes una respuesta. Gracias! sentencie volteando mi rostro contrario a él y esperando que me lanzace la bomba.
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