Capítulo 33

1447 Palabras

No recuerdo mucho de las siguientes dos horas. El viaje fue un poco borroso, pero Sebastián ya estaba con el veterinario cuando llegamos a la clínica y no había nada que hacer más que sentarse en el vestíbulo y esperar. Lexie lloraba desconsoladamente y Alison la abrazaba para consolarla. Rodrigo los abrazaba a ambos y de vez en cuando los besaba en la frente. Aproximadamente una hora después de nuestra llegada, un técnico veterinario salió y me llevó a ver a Sebastián. El pronóstico no era bueno. Sebastián tenía un tumor enorme que crecía sobre y dentro de su columna vertebral, lo que le provocó el colapso de sus patas traseras. La única gracia fue que la columna seccionada le impedía sentir dolor en las extremidades inferiores. Estaba muy sedado, pero aun así intentó levantar la cabeza

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