NARRA DRINA: Me despierto por la mañana, adolorida. Si esa es la palabra justa. Me duele todo meno los pelos, creo. Me remuevo y veo el trasero de mi esposo al aire me hace sonreír y me dan ganas de morderlo voy hacerlo cuando me muevo y siento que tengo pegado algo en mi brazo, lo levanto y es una frutilla a medio comer. No quiero ni pensar como llego ahí. Me muevo otro poco y siento que estoy toda pegajosa. De pronto recuerdo la noche pasada y todo el merengue que se armó en esta cama, sonrió, como no hacerlo cuando tu marido te hace el amor mientras te llena de chocolate, crema batida, lame por aquí y por allá y te arranca tantos orgasmos que te seca el cerebro. Me incorporo en la cama como puedo y siento que la sabana hace como un ruido al despegarse de mi espalda, mierda. O

