Ava se llenó de desprecio hacia Astrid, sus afiladas uñas se clavaron en la palma de sus manos lastimando la delicadeza de estas, sus dientes se ajustaron y la mirada endemoniada estaba posada en ellos dos. Sintió unas ganas infinitas de arrastrar aquella mujer de negra cabellera y limpiar el suelo de la casa con ella. —¿Cómo es que lograste salir? Inflando su pecho, Robert permaneció la mirada en ella —Porque todas las acusaciones que me hicieron son falsas. —¿Acusaciones falsas?— Se cruzó de brazos y no despegó la mirada de él —¿Acaso es mentira que me llevaste en contra de mi voluntad apartándome de mi esposo? También vas a decir que no tomaste el dinero de los Brown, o que no quisiste propasarte con Sarah. —Sarah es mi hermana, jamás podría hacerle algo aberrante cómo eso. —¿Qué

