Capítulo 69. Narrador omnisciente Gabriela llevaba varios días sin descansar. La filtración de contratos, las reuniones de emergencia y la desconfianza instalada dentro de la empresa habían elevado la tensión a un punto insoportable. El golpe había sido calculado para minar su credibilidad y lo había logrado parcialmente: los socios murmuraban, la prensa insistía y los adversarios movían fichas en las sombras. Era consciente de que, en este nuevo tablero, cada movimiento debía ser estratégico. Un error y su presidencia quedaría reducida a la nada. En medio de esa vorágine, Arturo volvió a aparecer. No con sus insinuaciones habituales ni con la insistencia que lo caracterizaba, sino con algo más concreto. Envió un mensaje breve a su teléfono: “Tengo algo que te interesa. Es sobre Virgi

