Psicólogo. Estaba revisando el expediente de mi... paciente especial, como solía llamarlo mi esposa, mientras espera por él, que debería estar aquí, en la consulta, hace ya unos minutos atrás. Cosa que me pareció rara, porque siempre era él quien esperaba. Sin embargo, no me dio tiempo ninguno a conjeturas. Porque, de pronto se abre repentina y bruscamente la puerta, y aparece él, apenado, con su bolsa de oficina en mano y ataviado en un traje azul cobalto, que ceñía muy bien en su cuerpo, apreciación que me sacó una media sonrisa, que oculté con disimulo para que él no lo notara, al entender ahora, cómo se ponía mi secretaria, cuando lo veía llegar a la consulta. __ Lo siento doctor. _ Se disculpa, tratando de parecer calmado. _ Tenía una junta muy importante y se extendió unos minuto

