Merlín estaba en el campo de entrenamiento de los soldados junto a los médicos elfos atendiendo las heridas y torceduras de algunos varones que lo daban todo de sí en los entrenamientos como si fuera la verdadera batalla, y no le hizo ninguna gracia cuando una de las que ingresó a la carpa fue Jelena, que había recibido un corte en una pierna, que si bien era profundo, no era tan grave como para preocuparse. -Es la tercera vez que te atiendo en menos de una semana – la amonestó Merlín -. Si te ocurre esto en el entrenamiento, no me quiero imaginar en el campo de batalla. -Hombre de poca fe – dijo la chica, cruzándose de brazos -. En la batalla será diferente, tendré una armadura que me cubrirá las partes vulnerables. -Tendré que quitarte el pantalón - dijo Merlín, mirando a su alrede

