La petición de Kiara me deja en trance. Trago grueso y me acerco a ella. Con delicadeza deslizo mi mano por su zambo cabello hasta llegar a su barbilla, la cual levanto y le obligo a mirarme. —¿Estás segura de que quieres quedarte en mi habitación? —Asiente con la cabeza. Vuelvo a suspirar y la abrazo. Seguido ingresamos, nos damos un par de besos y luego me introduzco en el baño. Mientras me doy una ducha pienso en si lo que estoy haciendo es correcto. Kiara es solo una niña y yo ya soy un hombre. Luego pienso que quizás ella no está dispuesta a dar ese paso y solo quiere dormir abrazada a mí. Con eso en mente salgo de la ducha y la encuentro sentada al filo de la cama. Su mirada está clavada en el suelo, parece que no quiere mirarme. Lentamente va subiendo la mirada hasta que se encuen

