POV DE ADIEL. Como cada tarde, me dirijo al río con pasos lentos y pesados. El camino es familiar, cada piedra y cada árbol me recuerdan momentos del pasado. Al llegar, me siento al filo de la orilla, sintiendo la humedad de la tierra bajo mis manos. Contemplo el lugar donde estuve con ella por primera vez, Kiara, mi amor perdido. El agua fluye incesante, como mis pensamientos que no dejan de dar vueltas. No hay día que no me pregunte: ¿Qué fue de ella? ¿En dónde estará ahora? ¿Me habrá olvidado como yo no he podido olvidarla? El viento susurra entre los árboles y siento que me trae ecos de su risa. Cierro los ojos y puedo ver su rostro tan claramente como si estuviera frente a mí. Maldigo el día que decidí marcharme del pueblo y dejarla atrás. La culpa me corroe como ácido. No sé por qu

