Ashley se encontraba en la cocina, preparando el almuerzo para ella y su hijo, cuando escuchó el timbre de la puerta que resonó en la casa, rompiendo la paz del momento. —¿Quién será?—se preguntó a sí misma en voz baja, aunque podría darse una idea de la identidad del visitante. Al abrir la puerta, el corazón le dio un vuelco: frente a ella estaba Angelo. La tensión se apoderó del ambiente como una ola invisible, cargada de recuerdos y emociones encontradas. Le resulto inevitable no recordar el beso. Angelo apenas pudo articular un "hola". Su mirada, sin embargo, era un torbellino de sentimientos: anhelo, nostalgia, preguntas sin respuesta. Ashley, por su parte, desvió la vista, incapaz de sostener el contacto visual por mucho tiempo. Un nudo se formó en su garganta, impidiéndole habl

