—Está bien. —Dorian frunció los labios y dijo—: Déjame ver qué tan buenas estaban esas papas. —Eh... Los intensos besos cayeron sobre ella de inmediato, y las mejillas de Rose se pusieron rojas. Había pasado mucho tiempo, pero aún no había aprendido a respirar correctamente durante el beso. Dorian le enseñó, poco a poco. Esa lección duró media hora. A pesar de las suplicas de ella, Dorian no se detuvo. Rose estaba tan enfadada que sus ojos se veían rojos y lo miraba con reproche. Dorian frotó sus dedos sobre sus labios ligeramente hinchados y se rió suavemente. Al final, tal vez se compadeció de ella porque aún se estaba recuperando, o tal vez porque tenía que ir a trabajar al día siguiente. Así que se contuvo. —Ve a dormir. Es demasiado tarde. —dijo él. Rose sintió como si le hubier

