La sala principal aún conservaba vestigios del evento de la noche anterior: arreglos florales, muestras de joyería expuestas en vitrinas de cristal y pantallas que repetían el video promocional donde Rose era la imagen principal. Clarisa entró sonriente, con una tablet en la mano y pasos veloces. Al ver a Rose revisando unos bocetos, no pudo evitar soltar: —¡Estás oficialmente bendecida por los dioses del oro y el diamante! —gritó divertida, haciendo que Rose levantara la mirada con una carcajada. —¿Tanto así? —¡¡Tanto así!! Las ventas se dispararon esta mañana. Ya tenemos lista de espera para la edición limitada… ¡y las r************* te aman! —dijo emocionada, mostrándole los números en la pantalla. Rose se sintió aliviada. El escándalo con Asher aún rondaba en el ambiente, pero la

