Santiago Santoro entro en la cafetería, en una de las mesas ya se encontraba la doctora Sáenz, desde el momento que la conoció sintió ese enorme deseo por ella, así que se acercó a ella mientras recordaba el momento en que la había conocido.
MESES ANTES
Doctora Victoria — hablo uno de los médicos — necesito que venga a mi consultorio, le tengo que dar una invitación, es para nuestra cena de beneficencia de cada año — el doctor la miro fijamente.
Claro que sí — dijo Victoria, en verdad le hastiaban esa clase de eventos, y más por la clase de gente que asistía a ellos, señores y señoras de la alta sociedad, todos elegantes, personas que en verdad no les importaba la salud de las personas, solo salir bien en las revistas de sociedad, o en las páginas.
La mujer siguió a su jefe y entraron juntos al consultorio, al entrar, el médico que era su jefe la invito a sentarse — siéntese doctora Saénz, cada año hacemos una cena para recaudar fondos para el hospital, de esa forma podemos atender a personas de escasos recursos, esté año le toca el beneficio para el área de oncología, usted es una de los nuevos médicos, por eso está siendo tomada en cuenta para la cena —el médico saco un sobre de su escritorio — aquí se encuentra la invitación, es formal, casi de gala, ahí se encuentra el boleto y la dirección del salón, la esperamos, ah y doctora Saénz, es obligatorio que vaya.
Tengo guardia esa noche — comenzó a decir la mujer — hay pacientes que les tengo que llevar seguimiento — la voz de la mujer se encontraba un poco confundida.
Es una orden doctora, otro médico hará su guardia —el jefe de la mujer se escuchaba impositivo — ahora retírese, y nos veremos en la cena, — el hombre dio por terminada la conversación.
Victoria salió del lugar completamente enojada, en verdad odiaba que le impusieran cosas, y esta era una de ellas, tener que asistir esa cena así que salió con dirección al ala donde se encontraban los pacientes que tenía que atender y dar su ronda, en verdad faltaban un par de horas para que saliera de trabajar, así que iría al centro comercial a comprar un vestido y zapatos.
Buenas tardes, doctora —dijo una de las enfermeras — aquí está el expediente del paciente de la cama quince, al parecer entro en crisis, pero ya pusimos el medicamento que usted ordeno y se encuentra bien — la mujer era mayor y hablo a la doctora con tranquilidad.
Gracias, Graciela, vamos tenemos que dar la ronda, llama a los chicos del internado para ir a dar la ronda, me faltan dos horas para salir — ella se encontraba pensativa, las horas pasaron de manera rápida, así que al salir del hospital se dirigió al centro comercial más cercano, al llegar entro a varias tiendas y salió con dos paquetes, el vestido y los zapatos, en verdad iba molesta había gastado una buena cantidad de dinero en eso, esperaba que pudiera volver a utilizarlo.
Iba tan distraída que chocó contra un hombre alto que iba vestido de manera rejalada, pero elegante, al parecer igual llevaba algunos paquetes.
¿quiere fijarse por dónde va? —hablo con visible mal humor Victoria — casi hace que se me caigan mis paquetes — iba enojada —el hombre miro a la mujer, su cabello castaño, sus ojos, la forma de su boca, Victoria llevaba el uniforme del hospital, al parecer no se había cambiado y aun lo llevaba, así que el hombre pudo reconocer que era uno de los médicos o enfermeras de dicho hospital.
La que debería fijarse es usted, señorita — hablo el hombre con tranquilidad — no quiero terminar en la sala de urgencias del hospital y que usted me atienda — dijo de manera despectiva — no confió en las mujeres que son médicos — hablo con desprecio.
Victoria sintió desprecio por aquel hombre, no debía discutir con extraños en un lugar público así que se quedó callada y no dijo ninguna palabra más, salvó que miro con desprecio al hombre que tenía frente a ella antes de continuar caminando; el hombre miro como la figura femenina se fue, en el uniforme había visto un nombre, que decía: Dra. VICTORIA SANEZ, escrito es letras cursivas, al parecer era médico de ese hospital, en unos días sería la cena a beneficio, esperaba encontrarla ahí, y si no, ya vería la forma de hacerlo, esa mujer tenía algo que había hecho que su cuerpo reaccionara, y eso era muy interesante.