*** DESDE OTRA PERSPECTIVA Apenas y los destellos rayos del sol se asomaron dentro del hospital, después de una madrugada en vela y tempestuosa. Mauricio no abandonó la sala de espera ni un instante. A pesar de encontrarse cansado y completamente abatido, no había otro el lugar en donde debería estar que ahí, cerca de ella, el amor de su vida. Alice, su secretaria, llamó cuando marcaron las seis de la mañana, dudó en contestarle, pero consciente de que la producción estaba por salir al mercado, no podía descuidarlo del todo, sería muy imprudente de su parte, por lo que quedaron en un par de arreglos y papeleos a firmar. Mauricio se recostó enervado sobre una de las sillas en aquella fría sala de espera, cruzado de brazos vio cómo su melliza y su madre llegaban cambiadas de ropa y con

