Capítulo 25. *Epílogo. Los meses pasan y mi vientre crece cada día; Albert no se aleja de mí, cuidándome en todo momento. — Ya, cariño, ya me siento mejor. — Naomi, dime la verdad, ¿te duele? Porque si es así te llevaré a emergencias; no quiero que a nuestra hija ni a ti les pase nada. — Tranquilo,cariño, solo fueron unas pataditas, es todo; ven aquí —le digo besando sus labios. Albert se ha convertido en el padre más dedicado; me cuida en todo momento, siempre pendiente de mí, me entrega su amor sin condiciones. Al enterarse de que sería una niña, me devoró con amor; es el más feliz al saber que en cualquier momento nuestra pequeña nacerá. Estamos dormidos mientras él me abraza con amor; siento un fuerte dolor en la parte baja de mi vientre, sintiendo como si me orinara. Un agua
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