MACARENA La brisa del mar, podía sentir cómo esta se estrellaba en mi rostro de un modo peculiar, podía decir que esto se sentía bien, que me encontraba feliz, no quería un amor que fuera para después, ni respuestas que no podía entender, solo quería sentirme feliz, cómo si esto en verdad fuera para mí, solo por una vez quería sentirme bien. Así que, me encontraba parada en la orilla del mar, mirando hacía el horizonte y con la brisa del mar chocando en mi rostro de un modo bastante peculiar, podría decir que me encontraba en un lugar seguro, que me sentía completa, no necesitaba más. —Lindo, ¿No? —, Preguntó Dylan, a lado de mí con unos lentes de sol—, Una playa, dicen que la felicidad la puede transmitir la playa. O cualquier lugar, en realidad. Pensé. Supongo que a eso se referí

