MACA Fin de semana. Salía antes que todos de la casa despertando muy temprano y llegaba cautelosa después de las siete escudándome de estar con mis amigos—al igual que siempre lo había hecho en mi casa—, me ponía a estudiar y fingía que habría comido ya en casa de Sam o Alexis y apenas todos se dormían bajaba por algo de comer. Me daba gracia, por el hecho de que parecía que estaba huyendo o haciendo algo ilícito. No había estado con mis hermanos, ni con mi padre, ni con nadie, solamente con Fabiola quien se introducía a mi habitación a la mitad de la noche y me pedía quedarse en mi habitación. Yo accedía porque ella me agradaba además de hacerme sentir paz, charlábamos demasiado antes de dormir y se sentía bien. —Tendrás que salir de aquí en algún momento Maca—, se mofó Christian adent

