—¿Has pensado en nosotros? El otro día en el juicio preguntaron si tenía algo contigo—, Dijo Ares, recargado a un costado de el marco de la puerta—, Ahora eres una chica mala, gracioso. —Te dije, que siempre habría sido una chica mala. Tú eras el único que parecía no creerlo—, Acuse sacando mi chaqueta—, Quizá siempre he sido buena mentirosa. —Quizá—, Se adentró cerrando la puerta—, o quizá ahora que me estoy haciendo bueno, tu te haces mala. —Espero no seas un chico bueno—, Dije cepillando mi cabello, para peinarlo en una coleta—, Me gustan los chicos salvajes. —Preciosa, cómo me gustan tus ojos—, Dijo él colocándose detrás de mí. —Ares… —Cómo me gustas tú—, Dijo sujetando mi cintura, para apoyar su mentón en mi coronilla—, ¿Cuándo comenzaremos a salir? ¿Cuándo me dirás que sí?

