El plan de Jimin constaba de fases, no estaba seguro de cuantas fueran necesarias para lograr su cometido, pero haría lo que fuera para poder salvar a cualquier niño o niña de su horrorosa familia. Sabía que su madre era muy intolerante con los llantos, en especial cuando eran por algún golpe o dolor, así que, qué mejor plan que lastimarse y que el señor del orfanato viera que su madre le ignora, como siempre hace cuando Jimin se lastima.
Le indica dónde está el botiquín, y se auxilie él mismo. Es gracioso que su madre siempre ponga el botiquín donde él pueda alcanzarlo y no le moleste pidiéndole que se lo alcance.
Jimin fue a la cocina y sacó las fresas que partió ese día en la mañana, para aparentar que estaba haciendo algo normal y sacó el mismo cuchillo que había usado. Se hizo un corte en la palma de la mano y chilló por el dolor de la herida, la cual comenzó a sangrar. El señor del orfanato escuchó el ruido y fue a ver a la cocina, viendo al chico con una cortada y sangre en su mano.
—Mamá ¿Dónde está el botiquín? —Jimin lloraba por el dolor, lo cual no era del todo actuación, y su mamá se asomó a la cocina, sin darse cuenta de que el hombre del orfanato miraba atento.
— ¿Por qué esa pregunta tan tonta? Está donde siempre y deja de llorar —intentó susurrarlo y se exaltó al ver al señor del orfanato caminar hacia Jimin con el botiquín en la mano y con una cara de desaprobación.
— ¿Qué clase de madre le contesta así a su hijo cuando tiene una cascada de sangre brotando de su mano? —Sun Hee miró fulminante al menor, quien era curado por el amable señor.
Luego de que Jimin le agradeciera al amable señor por su ayuda, celebró con un pequeño baile por ver el rostro y palabras molestas de aquel hombre, sabía que aquello restaría muchos puntos para la adopción, pero tenía que ser más ingenioso para que su plan funcionara a la perfección. Uno de los requerimientos para adoptar era tener una buena conducta, y Jimin sabía perfectamente cómo sacar de quicio a su madre.
Una vez Jimin estaba limpiando las repisas de la sala y cuando estaba despolvando la librera, un libro cayó al suelo por accidente y Jimin al verlo se asustó, era la Biblia, su madre le había dicho que dañar, aunque sea un poco el libro sagrado era un pecado, y cuando su madre vio que ese libro en particular estaba en el suelo explotó de furia, castigando con nalgadas a Jimin, con tan solo diez años.
No quería ser castigado, pero por esa razón en particular no estaría cerca a la hora del crimen, sino que intentaría que el hombre del orfanato lo estuviera. Dejó la biblia en el suelo e hizo un ruido estruendoso con el estante, el señor del orfanato fue a ver qué sucedía y vio el libro en el suelo y a un gatito al lado.
Bien Minnie no tendría que estar ahí, eso no era parte del plan.
Jimin trataba de llamar a Minnie cuando vio a su madre caminar hacia el señor del orfanato con unas galletas, pero Minnie estaba concentrado en jugar con la biblia y no le prestaba atención, Jimin temía por lo que pasara y su sangre se congeló al ver como su madre jadeaba de sorpresa y dejaba las galletas en la mesa ratona, caminando furiosa hacia Minnie.
— ¡Gato ingrato! —tomó al gato de su pelaje, haciendo que se removiera de incomodidad y dolor.
—Señora Hee, no creo que sea necesario tomar al gatito de esa fo... —fue interrumpido por otro jadeo de modestia de esta.
—Este animal ha causado demasiada molestia, lo dejaré en la calle— comenzó a caminar a la entrada y Jimin salió de su escondite, pidiéndole que por favor no echara a Minnie.
—Mamá, yo la puse ahí, por favor deja a Minnie—su madre hizo oídos sordos y lanzó a Minnie a la entrada de la casa sin ningún cuidado, el gatito no logró caer del todo bien, haciendo que una de sus patitas se dañara y maullara de dolor. Sun cerró la puerta, sin dejar que Jimin viera a Minnie, y le jaló el brazo derecho.
—Cuantas veces tendré que castigarte para que entiendas el valor de ese libro, voy a echarte otra noche de la casa si sigues así...
—Basta, si trata de esta forma a su hijo ¿cómo piensa adoptar a otro más chico? —el señor cerró su libreta, molesto. —Creo que hay otras familias que derramarían amor por ese pequeño, no creo que sea apta para otro hijo o para ninguno.
Sun Hee siguió al hombre hasta la entrada y salió detrás de él pidiéndole que por favor recapacitara, que necesitaba adoptar a un niño. Jimin aprovechó y salió para buscar a Minnie, pero no lo vio en ninguna parte, preocupándolo en demasía.
—Minnie—llamaba al minino mientras lanzaba besitos, ya que de esa manera solía llamar su atención. —Sal gatito.
Jimin no quería llorar, pero amaba a Minnie con todo su ser y le dolió ver como su madre lo lanzaba sin ningún inconveniente y sabía que había corrido despavorido por el miedo. Solo rogaba por que estuviese bien. Estaba en el parque que quedaba cerca de su casa, realmente no miró atrás para saber algo de su madre, solo quería encontrar al gatito.
Escuchó una risa conocida por los columpios y se acercó al lugar, Hoseok, Namjoon y Yoongi estaban sentados en una de las mesas que hay en el parque, con una cosa en el medio, que no lograba distinguir. Se acercó un poco más y pudo ver la cabecita de Minnie, sonrió y se sintió aliviado al ver al gatito a salvo y con sus mayores. Corrió hacia donde se encontraban y asustando a los mayores, tomó a Minnie en sus brazos y lo abrazó, el gato al reconocer a su dueño lamió la mano de su amo.
—Gracias por cuidar a mi Minnie—agradecía sin ver a los chicos, aún concentrado en amar a su gatito.
—Vimos como tu madre lo lanzó como un bumerán, no podíamos dejarlo así—dijo Namjoon con una mueca en su rostro, cualquier tipo de maltrato a un animal le molestaba.
—Hola cielo ¿Y esa cortada en tu mano?—saludó Yoongi, buscando la atención del menor y viendo la cortada en su pequeña mano. Sus amigos lo miraron con los ojos abiertos por el apodo, pero el pálido ignoro aquello, Jimin se sonrojó, pero correspondió el saludo, comenzando a acostumbrarse a ese tonto y meloso apodo.
—Hola Hyung, uno de mis planes sobre lo que te comenté— Jimin se sentó junto a Yoongi, y colocó a Minnie en la mesa, quien se acurrucó cerca de su pecho, listo para recibir mimos.
— ¿Por qué tu mamá lanzó así a la vaquita? —preguntó Hoseok, le hacía gracia que Minnie tuviera los colores de una vaca.
—Es una larga historia, pero en pocas palabras mi madre quería adoptar a un niño y hoy llegó el hombre del orfanato—todos abrieron los ojos ante la información. —El caso es que mi casa y familia son un horror, así que uno de mis planes para evitar que adoptara era cortarme y que el señor viera que mi madre iba a ignorarme y funcionó, el otro era dejar la biblia en el suelo y que mi mamá la viera, no contaba con que Minnie aparecería en la escena y se viera como el culpable. Mi madre lo iba a lanzar y le dije que había sido yo, pero no le importo, luego el del orfanato se molestó al ver cómo trató a Minnie y a mí y aquí me tienen.
Finalizó su historia con un suspiro, sabía que estaría en graves problemas cuando regresase a su casa, pero en ese momento no quería pensar en ello, y menos cuando sintió la mano de Yoongi apretar la suya, la cual estaba sobre la cabecita del minino.
— ¿Y te echó de casa de nuevo?
—No lo sé, no le hablé cuando me fui y honestamente no quiero volver, sé que me espera algún castigo en casa—miró a Yoongi por un momento y no pudo evitar perderse en los oscuros ojos del mayor, Yoongi también estaba perdido en los ojos avellana del menor, como aquella noche.
— ¿Te apetecería darle un buen susto a tu madre, Jimin? —Namjoon destruyó la burbuja que habían creado, haciendo que todos lo miraran con el ceño fruncido, extrañados.
— ¿Qué tienes en mente?
— Hagamos una pequeña fiesta en mi departamento, mañana es sábado y tu madre tal vez tenga un ataque bien merecido ¿Qué dices? Llama a Taehyung —Jimin en cualquier otro momento del pasado hubiera negado y huido a casa, pero en esos momentos el hacer lo que le trasmitía felicidad, era su prioridad.
— ¿Qué dices, el chico rebelde saldrá a la luz de nuevo? —Yoongi lo miró con una sonrisa retadora, haciendo que su decisión fuera aún más segura.
—Saca tu motocicleta, Min.
•••
— Ya no quiero jugar, me niego —los chicos estaban en el departamento de Namjoon y tenían pizzas, cervezas y sodas a montones. Estaban jugando Just Dance, pero cuando todos se cansaron prefirieron jugar verdad o reto, al menor cuatro de los cinco, ya que Jimin ni siquiera sabía de la existencia del juego.
—Taehyung, solo besa el calcetín de Hoseok, no está tan sudado—Hoseok levantó su pierna con las cejas alzadas, retando con la mirada al menor.
—Eso es asqueroso— Jimin estaba asqueado en el sillón junto a Yoongi y se juntaba a él por instinto, sin darse realmente cuenta de la cercanía de ambos.
—Si no lo haces tienes una penitencia más fuerte que esta, es tu elección.
Tae miró por unos segundos el calcetín y al dueño de éste, cerró los ojos y tapó su nariz para cuando lo lamiera no sufriera tanto, se acercó y rápidamente pasó su lengua por toda la tela, soltando arcadas exageradas al final. Todos rieron y Jimin guardó el vídeo en su celular, mientras se retorcía en el sofá, acercándose más a Yoongi.
—Bien, ahora le toca a Jimin y ya no puedes decir verdad porque eso te convierte en una gallina miedosa— Taehyung dijo, Jimin en las últimas rondas decía solamente verdad, temiendo a los retos que pudiesen ponerle.
— ¿Quién le podrá el reto al pequeño Mochi?
— ¡Te reto que beses a Yoongi Hyung!
Todos se quedaron en silencio, hasta Jimin, quien antes se retorcía a carcajadas en su lugar, sus mejillas se volvieron rojas y sentía su cara arder. Hoseok, para intentar aligerar el ambiente y que lo tomaran a la ligera como el juego que es, rio estruendosamente y comenzó a corear "beso, beso" siendo seguido por los demás chicos, menor por Yoongi y Jimin.
—No debes hacerlo, es un juego— Yoongi lo miró, estaba todo rojo y tembloroso, su mirada como si hubiese visto un fantasma.
— ¿Qué? No te atreves Chim Chim —Tae sabía que su amigo lo mataría luego, pero quería que diera el primer paso.
—No me retes Kim—Jimin lo miró molesto, recordaba que sus padres siempre lo retaban de esa forma y él no hacía nada.
—Bésame Jimin.