Siete años después… — ¿Estas lista? – pregunta mi padre. — Eso creo. – respiraba profundamente con los nervios de punta. Tenía miedo de tropezarme o desmallarme en medio de la ceremonia. Me mire por última vez al espejo, y me dije tu puedes, vamos es lo que esperabas. El vestido blanco tenía pequeñas piedras por toda la falda. La inmensa cola media como dos metros. Y la corona era una hermosa pieza obsequio de los abuelos de David. Ahí estaba yo, frente al espejo evaluando a la novia. Evaluándome a mí. Estaba a minutos de ser la señora Larwin. — Vamos es hora mi niña. – dijo mi padre colocando mi brazo junto al de él. — Por favor impide mi caída. — Créeme lo intentare, tu impide la mía también. – nos reímos juntos. Tenía una mejor relación con mi padre ahora, y conocí a la mad
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


