El club estaba oscuro y con algunas luces tenues cuando entramos. El ritmo de la música retumbaba en las paredes y en el suelo, penetrando en mi piel, estaba emocionada. Karyn conocía a la gente de la entrada y no tuvimos que hacer cola para entrar. Era un gusto porque yo todavía era menor de edad por unas horas. No me había dado cuenta lo que mi cambio de atuendo lograba hasta que nos fuimos directo a la barra. Un chico, que conocía en el instituto pero solo de vista, me había invitado a bailar, pero rechace la invitación cortésmente porque quería pasar un tiempo con las chicas. — ¿Qué vamos a pedir Karyn? – pregunta a gritos Lucy, debido a la música alta. Teniendo en sus manos la cartilla de tragos que hacían en ese lugar. Estaban todas completamente diferentes cuando les preste má

