— Entra. – dice mi… padre. Sus ojos eran cálidos, sin mostrar sorpresas, eso me hacía pensar que estaba esperando este momento. Yo también lo esperaba, pero no en un hospital, y sobre todo no tenía pensado conocerlo a través de mentiras y secretos. Comencé a caminar sigilosamente, con cuidado ya que mis piernas estaban por abandonarme. A medida que me acercaba mi corazón se oprimía. Necesitaba hacerle preguntas pero no era el momento. — Los dejare solos. Cualquier cosa estoy afuera. – la voz de mi madre era un susurro, no me miro mientras se encaminaba a la salida. Estaba enojada con ella y no sabía si podía perdonarla. Puede ser que la perdone, pero no me iba a olvidar fácilmente de su error. — Ven, Sofi. – su voz era cautelosa de no decir mucho. No se si por miedo a lo que podría d

