Desperté y otra vez me encontraba en la habitación de un hospital, me dolía todo el cuerpo y no sentía parte de mis pies, me empecé a levantar de la cama poco a poco, pero no lo lograba, en esos intentos entró un doctor —Buenos días señorita Gema, me alegra verla despierta ¿cómo se siente? — —Siento como si un camión me pasó por encima— —Un camión no fue, pero una bala si, y tuvo mucha suerte de que dicha bala no le comprometiera ningún órgano— —¿Qué me pasó? — —No se con exactitud, usted llegó con una herida de bala, yo la traté y pues aquí estamos— —¿Puede llamar a mi hermana o a mi prometido? — —Enseguida les digo que pasen— El doctor salió de la habitación pero hay cierta preocupación en él, sentí que quería decirme algo y no pudo o no quiso decirlo

