Capítulo 25. El disparo que mató a mi hijo.

2424 Palabras

Desperté y otra vez me encontraba en la habitación de un hospital, me dolía todo el cuerpo y no sentía parte de mis pies, me empecé a levantar de la cama poco a poco, pero no lo lograba, en esos intentos entró un doctor   —Buenos días señorita Gema, me alegra verla despierta ¿cómo se siente? —   —Siento como si un camión me pasó por encima—   —Un camión no fue, pero una bala si, y tuvo mucha suerte de que dicha bala no le comprometiera ningún órgano—   —¿Qué me pasó? —   —No se con exactitud, usted llegó con una herida de bala, yo la traté y pues aquí estamos—   —¿Puede llamar a mi hermana o a mi prometido? —   —Enseguida les digo que pasen—   El doctor salió de la habitación pero hay cierta preocupación en él, sentí que quería decirme algo y no pudo o no quiso decirlo  

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