Carcajadas estruendosas interrumpen mi sueño, ese pesado sueño que había tenido después de esa noche calurosa, vergonzosa y extrañamente satisfactoria. Abro mis ojos para tratar de averiguar el motivo de tremendo escándalo. Venía de fuera, de la sala del departamento. Salgo de mi habitación tratando de resolver ese misterio para ver a Amelia y a Jazmín alrededor de una caja grande cartón. Una de donde parece que sacaron… mis huevos eróticos. Jazmín estaba horrorizada leyendo las instrucciones, y mi prima abriéndolos muerta de la risa. —¡NO ES LO QUE PIENSAN! ¡NO ES LO QUE- —¡Eres un sucio pervertido Gabriel! — exclama Jaz dirigiéndose a su habitación molesta — sexo, sexo, sexo. ¡Puerco! —Déjame explicarte — la sigo asustado, pero ella me cierra la puerta en mis narices. —¡No me vuel

