Capítulo 36: Que el viento se lo lleve

1932 Palabras

La vida parecía mucho más dramática de lo que ya lo era tirado en el piso de esta cama. Mi mejilla derecha pegada del suelo me hacía percatarme de que debería barrer aquí, y como si fuese poco que las hermanas Salas hayan decidido charlar sin parar por casi una hora, me tenía acalambrado. También estaba agotado y con una gran cantidad de información innecesaria sobre reparaciones de cocina, lactancia materna y sexo post maternidad. Gran sorpresa, la Liliana era una bandida. Normal. Lo traumático era que su pareja fuese mi hermano, mi hermano trillizo. Si lo veías así era bastante perturbador. Ya cuando deciden largarse de mi habitación, debería sentirme mejor conmigo mismo. No lo hacía. Mañana sería la cena esa que podría acabar con todo lo que he construido. Y eso ha sido poco, un

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