Kadet mira a Prisco, empieza a emanar un terrible olor, Nouk se puso alerta, pues ese olor sólo significaba que comenzaría su ritual para aflojar la carne del cuerpo de Prisco. Kadet rodea a Prisco, quien lo mira con ojos suplicantes, pues no entiende nada de lo que está ocurriendo, se veía totalmente desorientado y asustado. Kadet decide no jugar más con la comida y se abalanza sobre él, lo tira al suelo, abre sus fauces y una larga hilera de dientes filosos salen a relucir, mordisquea la piel de su brazo hasta que se siente seguro de que la carne cederá bajo sus dientes para triturarlo sin mucha delicadeza y poco esfuerzo. Prisco está tan ido por el ritual de Larisa y el olor a azufre que emanaba Kadet, que no lograba gritar de dolor, su cara se contraía en muecas de agonía cuando l

