27. Ian

1044 Palabras

El timbre de casa suena insistentemente pero no tengo ganas de atender, es fin de semana y al no trabajar más en el cuidado de Ann, no me queda otra que venir a descansar, aunque eso es lo último que hago. No he hablado con mi madre desde nuestro almuerzo, no tengo las palabras adecuadas para hacerlo, porque en vez de mejorar las cosas cuando vi su actitud las empeoré y la culpa desde ese momento me acompaña. Quise arreglar las cosas, traté de hablar con Ann muchas veces desde el incidente, desde nuestra pelea, pero ella se negó en cada oportunidad diciendo que era lo mejor y que no tenía sentido, no sabía si ella ya se había rendido a lo nuestro, quizás sí y me lo merecía por idiota, pero el dolor que sentía por su indiferencia no me ayudaba. No era grato para mí acompañarla a los cont

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