Pasaron dos largos días Pero no le dejaba de enviar mensajes de bueno días, otro de las buenas noches. desearle buen provecho a la hora de comer y constantemente preguntando si se estaba bien . y si por alguna razón y ella no contestaba los mensajes, la llamaba. Aunque por momentos sonaba el celular apagado, y eso me angustiaba con solo el echo de no tener idea de lo que ocurría Empezaban a pasar preguntas por mi cabeza ¿Por qué María no responde los mensajes? ¿Por qué no contestas las llamadas? ¿Le abra pasado algo? En estos momentos me lamentaba el no haber pedido el número de casa Esos dos largos días se convirtieron en noches eternas, cada vez que amanecía era una angustia el pensar que recibiría una llamada diciéndome (el amor de tu vida ha muerto) lo que más me frustr

