"¡Maldito patán!" grito enojada, golpeando la almohada. "¡Mami! ¿Qué es un patán?" mi hijo pregunta mientras corre a mis brazos. "Nadie", respondo, acercándolo más. "¿Me extrañaste?" "Sí, ambos lo hicimos. Ahora dinos quién es el patán. Podría ser..." "No lo digas, Pamela", la interrumpo. Se encoge de hombros y toma un sorbo del café que acaba de prepararme. "Acabo de hacerlo." "Lo sé, es delicioso". Responde ella. "Mamá, eres mala". Abro los ojos en estado de shock, mirando a mi hijo. Se aleja de mis brazos y corre hacia su madrina. ¿Es esto una traición? Fijo mi mirada resentida en el rostro de mi mejor amiga. "Es solo café. ¡Deja de mirarme así, me estás asustando!" Chilla Pame. Mi hijo envuelve sus brazos alrededor de su cuello y Pamela felizmente lo sienta en su regaz

