[Hassim Haram] Killa se acerca a mí dándome un beso tierno, pero a la vez con sensación amarga. Cierro los ojos. Cuando los abro veo en su rostro la respuesta a mis peticiones. No se quedará. Aprieto mis dientes. No quiero estar aquí. No quiero ver la mirada de mi padre diciéndome tenía razón. Killa no es culpable de nada, el culpable soy yo, por haber pensado que podríamos tener una vida juntos en Abu Dabi. Soy un tonto. Un tonto que se enamoró de una mujer que sueña con ser libre y yo soñé ser libre junto a ella, pero no soy más que un pájaro enjaulado en este país. Me doy media vuelta y corro, corro hasta subir a mi auto. Detrás de mí escucho como Killa me llama. No quiero saber nada de ella. Que regrese. Miro hacia el vestíbulo del hotel Killa viene corriendo hasta acá. Antes de que p

