Separé más las piernas, la Marcela más s****l que habita en mí quería que Candela fuera capaz de ver perfectamente todo lo que ocurría. La madre de mi novia estaba sentada tan cerca de mí que no pude separarlas mucho. Al parecer se dio cuenta de esto y dijo: ―Mejor me muevo, para que puedan estar más cómodas. Acto seguido, ella se puso de rodillas en la cama, se apartó de mis piernas; pero al mismo tiempo se acercó mucho más a donde yo tenía apoyada la cabeza. Yo estaba esforzándome para no ponerme a gemir como una posesa mientras Lara recorría mi concha con la lengua, provocándome miles de intensas cosquillas. Ahora también tenía que luchar contra la tentación de mirarle la entrepierna a Candela. Lo peor de todo era el tamaño de la tanga, de lejos era impactante, de cerca era pornográf

