Me desperté antes que Lara, y no quise molestarla. Salí de la pieza y me dirigí hasta el baño, en el camino me encontré con Candela. Con una sonrisa, me dijo que había dejado todo preparado, por si quería darme una ducha, y me aseguró que pronto tendría listo el desayuno. Le agradecí de corazón. Esa mujer, en diez minutos, había logrado hacerme sentir como en casa. ¡Mejor que en casa! Porque mi mamá nunca me preparaba el desayuno, ese era trabajo de las empleadas domésticas. Mientras me bañaba decidí que no iría a la universidad, al menos por hoy. No me sentía con ánimo para hacerlo. Además solamente teníamos una clase, de una materia que me resulta muy sencilla. Podía darme el lujo de faltar. Seguramente Lara se sumaría a mi iniciativa de no ir a cursar, no creía que su madre fuera a hac

