Capítulo 2: La Confesión
El sol de la mañana iluminaba el parque donde Liam se había citado con Anna. Su corazón latía acelerado mientras esperaba la llegada de la mujer que le había revelado la existencia de su hijo. A lo lejos, divisó a una figura que se acercaba con paso decidido. Era Anna, quien llevaba una expresión nerviosa y cautelosa en su rostro.
—Hola, Liam —susurra nerviosa, sosteniendo sus manos.
—Hola, Anna. Gracias por encontrarte conmigo —finge estar sereno, aunque por dentro quiere gritar.
—Por supuesto. Necesitas una explicación y yo… te la daré
Ambos se sentaron en un banco cercano, y Anna comenzó a relatar la historia de su breve pero apasionada relación con Liam y el nacimiento de Ulises.
— Cuando nos conocimos hace tantos años, no tenía idea de que te convertirías en una parte tan importante de mi vida.
—¿Por qué decidiste mantener a Ulises alejado de mí?
—Fue una decisión difícil, pero pensé que era lo mejor para él. Tu estilo de vida y tus compromisos no eran compatibles con la vida que quería darle a mi hijo.
—¡Eso no te da derecho a decidir por mi! —exclamó molesto.
—Lose pero…
—Entiendo que quisieras protegerlo. Pero ahora que sé de su existencia y de su enfermedad...
—Sí, esa es la razón por la que te he buscado —lo interrumpe y continúa hablando:— Ulises ha sido diagnosticado con una enfermedad rara y devastadora. Los médicos dicen que un trasplante de médula ósea es su única esperanza.
— Y ¿soy el único donante compatible?
— Sí. Al parecer, tienes una rara combinación de genes que hace que seas su única oportunidad de sobrevivir.
— Nunca imaginé que tendría un hijo, y mucho menos que su vida dependería de mí.
—Lo sé, Liam. Esta situación es difícil para ambos. Pero te prometo que no te estoy pidiendo que asumas una responsabilidad que no deseas —comenta con los ojos llorosos, nerviosa por pedirle algo tan grande.
— No puedo darle la espalda a mi propio hijo, Anna. Aunque esta situación es inesperada, no puedo ignorar mi responsabilidad como padre.
— Gracias, Liam. Significa mucho para mí que estés dispuesto a ayudar a Ulises —dice sonriendo, con mil emociones encontradas, al saber que él, no le daría la espalda.
— Quiero conocerlo, si me lo permites. Yo quiero comenzar a estar presente para él.
—Creo que le alegrará mucho conocerte.
Juntos, decidieron organizar un encuentro entre Liam y Ulises en el hogar de Anna. El día acordado llegó, y Liam se presentó con una mezcla de emoción y ansiedad en su corazón. Anna abrió la puerta y lo recibió con una sonrisa cálida.
—Adelante, Liam. Ulises está esperando.
— Gracias, Anna —dijo nervioso, no esperaba ser padre.
Al entrar a la habitación de Ulises, encontró a un niño pequeño que lo miraba con curiosidad. Sus ojos brillaban con inocencia y una chispa de esperanza.
— ¿Tú eres...? —preguntó dudoso, mirándolo con curiosidad y sin perder detalle. Era idéntico a él.
— Soy Liam, Ulises. Tu papá.
—¿Mi… papá?
— Sí, soy tu papá. Es un placer conocerte, Ulises —comenta, hincándose de rodillas frente a él con una enorme sonrisa.
— ¡Yo también quería conocerte! —gritó lleno de entusiasmo y ansiedad.
El corazón de Liam se llenó de una cálida emoción al ver la inocencia y la sinceridad de su hijo. En ese momento, supo que su vida había cambiado para siempre y que estaba dispuesto a enfrentar cualquier desafío para proteger y cuidar a Ulises.