Los días pasaron y el no me dirigia la palabra, no me tomaba en cuenta, como ya se había echo costumbre preparaba la comida y lo esperaba, pero jamas llegaba, todo iba de mal en peor, al parecer Olga le había ido con el cuento a su madre, porque comenzó a aparecer mas seguido en el salón, notaba su risa burlesca, disfrutando de como estaba la situación con Franco. — Sabía que no les duraría mucho su supuesto amorío — No podía creer que estuviese aquí, ella jamas entraba en la cocina, este era lugar de la servidumbre segun ella — Que hace la realeza, metida aquí en la cocina, está bajando su nivel señora — Pregunté irónicamente — Puede ser, pero disfruto ver tu cara, mi hijo no es digno de tí, me he dado cuenta que lo cambiaste pero para peor, el estaba bien con sus reglas, con su mane

